Liga Endesa: Álex Mumbrú en exclusiva para Sportium | SPORTIUM

Liga Endesa: Álex Mumbrú en exclusiva para Sportium

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La brillante madurez de Álex Mumbrú

A pesar de sus 37 años, Álex Mumbrú no para de crecer en Bilbao. Sus números avalan una importancia vital en los triunfos de su equipo. Un campeón del Mundo y de Europa y plata olímpica con la selección española que observa ahora caer registros históricos que lo elevan a la categoría de mito de la Liga Endesa.

 

¿Qué queda cuando se ha ganado todo? ¿Cuando no hay nada más que demostrar? Disfrutar. Así entiende la vida Álex Mumbrú. En plena madurez deportiva es uno de los nombres clave de la Liga Endesa. Para asombro de todos, en la novena jornada se convirtió en el jugador más veterano en ser elegido Jugador de la Jornada: lo consiguió con 37 años, 5 meses y 8 días.

Este podría haber sido un simple hecho circunstancial, pero, lejos de ello, la temporada del alero se llena de un lustre poco habitual. Mumbrú, lejos de recrearse en sus méritos, muestra un discurso más terrenal y diario. “No sirven de nada los números y estadísticas individuales si el equipo no gana. Lo importante siempre es que el equipo vaya bien, que el equipo funcione y luego aporta lo máximo que podamos”.

Asentado en el Top 15 en la tabla de anotadores y valoración, es una rara avis que encuentra una sencilla explicación a una extraña realidad. “No suele ser normal que una persona que va cumpliendo años cada vez siga compitiendo, pero la verdad es que no pienso mucho en estas cosas. Me gusta el baloncesto, me lo paso bien y cuando no me divierta compitiendo lo dejaré, pero de momento me lo paso bien así que voy a seguir así”, confiesa.

 

Persiguiendo la historia

La relevancia de Mumbrú no queda en la actualidad, sino que le da sentido a una carrera longeva y llena de logros que le convierte en uno de los jugadores históricos en muchos de los apartados más importantes de la Liga Endesa. Top 8 en partidos disputados y minutos, está a su alcance concluir la temporada en el Top 10 de anotadores (persigue a Epi) y acecha el podio de mejores triplistas de siempre (busca desbancar a Velimir Perasovic). Para el jugador, este catálogo de logros adquiere una mayor incidencia porque “Epi fue un ídolo cuando yo era muy joven y, la verdad, pasar a gente tan importante sería muy bonito”.

Por todos estos datos, Álex Mumbrú es uno de los estiletes del Retabet Bilbao Basket, un conjunto que nuevamente se ha reconstruido este verano para volver a ilusionar a su afición con una temporada donde nuevamente aparece en ese segundo grupo de candidatos a dar la sorpresa si los favoritos se descuidan.

Empero, no está siendo una tarea fácil y el capitán bilbaíno define la temporada de manera que “empezamos muy bien y luego tuvimos un pequeño bache”. Para el jugador, “nos costó en ocasiones compaginar EuroCup y Liga Endesa, pero creo que ahora estamos bien. Vamos haciendo poco ruido pero al final lo importante es meternos en la Copa del Rey y Playoff”.

El cambio más importante de los acometidos este verano en su equipo es sin duda el el propietario del banquillo. La llegada de Carles Duran puso fin a dos exitosas temporadas de Sito Alonso con los bilbaínos. Un cambio que se intenta por todas partes que se haga como una dulce transición en la que los matices sólo enriquezcan el conjunto del equipo. “Sito Alonso es un gran entrenador, Carles también y cada uno tiene sus cosas particulares. Simplemente hay que entender las cosas que quiere Carles de nosotros, comprender su filosofía de juego y cuanto antes mejor porque son muchos cambios y hay que intentar adaptarse no sólo con tu compañero sino también con lo que quiere el entrenador”.

A ello ayudará la experiencia y el saber hacer de jugadores como Axel Hervelle, Javi Salgado, Jonathan Tabú o el propio Mumbrú. Y es que Bilbao se está convirtiendo en un lugar ideal para disfrutar de segundas oportunidades y juventudes. Álex, que lo ha ganado todo y que vive el pasar de los días y las temporadas sin más pretensión que la de disfrutar el momento, pide en esta época de deseos el más pragmático de todos: “que el equipo funcione como esperemos que funcione”. Y para ello volverá a ser imprescindible este viejo rockero de las canastas.